El extraño caso de Phineas Gage

Desde hace unos días tenía ganas de postear uno de mis famosos temas, pero no se me ocurría algo que les fuese a llamar la atención, hoy por alguna razón se me prendió el foco y recordé un texto que leí para física sobre Phineas Gage escrito por Antonio Damasio, así que el tema de hoy será sobre la controversia que causó el accidente que este señor tuvo y cómo influyo en las neurociencias. Bueno pues Nicolas Gage era un obrero de ferrocarriles, que sobresalía por ser muy PRO en su trabajo, y muy buena onda con todos, alguien inteligente, trabajador, buen hombre, etcetc, nadie se quejaba de su ser…

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Pero corría el 13 de septiembre de 1848 y Phineas estaba trabajando a las afueras de Cavendish, en la construcción de una línea de ferrocarril. El era capataz y en general era descrito como un hombre eficiente y capaz. El era encargado de colocar cargas explosivas en agujeros taladrados en la roca para abrir paso a las vías. Para ello llenaba el agujero de pólvora, colocaba un detonador, y finalmente alguien lo tapaba con arena y Gage aplastaba la arena con una pesada barra de metal. Ese día Phineas en un descuido no vio que aun no echaban la arena y golpeó directo a la pólvora, por lo que al hacerlo hubo una chispa que hizo que explotase la pólvora. Esta explosión a su vez provocó que la barra de metal saliese disparada atravesando el cráneo de Gage y aterrizando a casi 30 metros de distancia. La barra, que medía un metro de largo y más de 3 cm de diámetro y pesaba 6 kilos entró a su cráneo por la mejilla izquierda y salió por la parte superior tras atravesar el cortex cerebral anterior.

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Imagen Sorprendentemente Gage no solo no murió al instante, sino que se mantuvo consciente en todo momento. La crónica de la época relata incluso que habló a los pocos minutos. Después del accidente le llevaron en una carreta varios kilómetros hasta la consulta del doctor Harlow; uno de los médicos del pueblo, que sería quien dejaría constancia de su evolución. Sobrevivir a una explosión, a una herida como esa, y a la rudimentaria medicina de la época y seguir siendo capaz de andar y hablar racionalmente es sorprendente; no menos sorprendente es que dos meses después el doctor Harlow consideraría que Gage estaba completamente recuperado, dándole el alta. La realidad: Gage ya no era Gage. Podemos entresacar lo que ocurrió a partir del relato que el doctor Harlow preparó 20 años después. Como ya hemos dicho la recuperación física de Gage fue completa; sin embargo en palabras del propio Harlow “El equilibrio o balance entre su facultad intelectual y sus propensiones animales se había destruido”.: Tras pasar la fase aguda Gage se volvió irregular, irreverente, blasfemo e impaciente. A veces era obstinado cuando le llevaban la contraria, pero por otro lado pese a que continuamente estaba pensando en planes futuros “los abandonaba mucho antes de prepararlos”; y era muy bueno a la hora de “encontrar siempre algo que no le convenía”. Todo esto a pesar de que previamente al accidente era un hombre responsable. Su matrimonio terminó, ya que su esposa consideraba que él ya no era el mismo de antes y era mucho más agresivo. Se sabe que desde su accidente Phineas perdió su trabajo y nunca más fue capaz de mantener uno por mucho tiempo, ya que los abandonaba o le echaban por sus continuas riñas con sus compañeros. Tras trabajar en varias granjas Gage fue exhibido en el circo, en el que enseñaba orgulloso su herida y la barra de hierro que la provocó. Terminó su vida viviendo en Valparaíso, Chile, donde trabajó en Ascensores del Cerro. Tras varios años de vida errante, Gage volvió a casa porque su salud se estaba deteriorando y murió probablemente con 38 años debido a crisis epilépticas (estatus epiléptico, epilepsia). Actualmente se conservan tanto el cráneo como la barra de hierro en el museo de la medicina de la universidad de Harvard. El caso de Gage está considerado como una de las primeras evidencias científicas que sugerían que la lesión de los lóbulos frontales podía alterar aspectos de la personalidad, la emoción y la interacción social. Antes de este caso (y bastante tiempo después) los lóbulos frontales se consideraban estructuras silentes (sin función), y sin relación alguna con el comportamiento humano. Como dije al principio este accidente causó gran revuelo y revoluconó a la frenología (lo que antes trataba ahora la neurología y la psicología), aunque no haya sido en el instante, si no varios años después. Cedido por: Anecarat del foro de Fewod

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  1. #1 por Alive el 30 octubre, 2010 - 17:35

    Muy curiosa la historia de este señor, recuerdo haberla oído otras veces.
    Por cierto, he encontrado en San Google y Genciencia esta recreación: http://img.genciencia.com/2008/08/PhineasGageFigura.jpg

    Saludoss.

    • #2 por kratso el 31 octubre, 2010 - 8:54

      o.O muy buena la imagen, la agregaría ahora pero me da pereza ( 😆 )

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