Archivo para la categoría Física

Carl Sagan y su nave espacial de la imaginación perfectamente armada

[Extraído de “El Retorno de los Charlatanes”]

(Cómic traducido y publicado con permiso de Michael Lester, artista estadounidense de Dreamworks y autor del excelente blog gráfico Ninjerktsu, que además regala a nuestros lectores un primer panel sólo para hispanoparlantes.)

Astrológica, Astronave de Combate

 

Almirante Leo, se nos aproxima una
nave espacial no identificada.

 

En pantalla, Comandante Capricornio. Amplíe.

 

¡¡¡OH, NO!!! ¡¡¡Es Carl Sagan con su
nave espacial de la imaginación!!!

 

 

Astrología, tu futuro es… sombrío.

 

¡Rápido, Mayor Piscis! ¡Dispare el Rayo
Medicinal Homeopático!

 

¡Blanco perfecto, señor!

 

¡Almirante! ¡¡El Rayo Medicinal Homeopático no
está mostrando NINGÚN efecto medible!!

 

Hmmmmmmm…

 

(Verdad – Evidencia – Pensamiento racional- Revisión por
pares – MÉTODO CIENTÍFICO – Escepticismo – Datos
sólidos – Hechos – Pruebas – Pi)
“CLIC”

 

(CIENCIA)

 

¡¡¡Se acerca un misil, señor!!!

 

¡Sargento Escorpio! ¡Active el Escudo Accionado
por la Máquina de Movimiento Perpetuo!

 

¡Señor! ¡La Máquina de Movimiento Perpetuo
no produce nada de energía!

 

Eh… Bien. ¡Rápido! Pónganse todos su Pulsera de
Energía Magnética Curativa© antes de que el mis…

 

¡¡¡¡BUMMMMMMM!!!!

 

MMMMmmmmm…

 

Crujiente.

(Thanks, Michael and keep up the good work!!!)

 

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Reflexiones “Fruto del Aburrimiento” (II)

Hoy, como he pactado con Negrevernis, voy a hablar de la entropía.

La entropía, esa ley física del “desorden” la tendencia hacía el “caos”, la excusa perfecta para no ordenar tu habitación. La entropía es la consecuencia innegable de la 2ª ley de la Termodinámica(Recodermos que dice: “La cantidad de entropía del universo tiende a incrementarse en el tiempo.”)

La habitación de todo adolescente.... antes de que la Termodinámica haga de las suyas

Sin la entropía y su crecimiento continuo a lo largo del tiempo, nos podríamos encontrar con… extrañas situaciones, como por ejemplo, tiramos un vaso al suelo, rompiendolo, y de repente, este se reconstruye y salta a la mesa… no es tan malo como parece, ¿no? Pues lo mismo de repente sin que mano alguna obre, se rompe en 1000 pedazos.

O que el motor de tu coche vaya cada vez mejor, hasta que un día se desmonte solo. 2 ejemplos y ya os he demostrado que la entropía es simpatica si no se sale de su crecimiento inexorable.

La habitacion de un adolescente despues de que actue la entropia

Todo muy bonito, todo muy precioso, pero, ¿en que me afecta a mi la entropía?

Muy fácil, la entropía es eso que hace que la copa que acabas de romper no se recomponga sola. También es lo que hace que si no ordenas tu escritorio este no se ordene solo, es más, quizás hasta se vuelva más desordenado aún.

Por que la entropía, o el desorden, de un sistema, pongamos, nuestro escritorio imaginario, siempre aumentará, es decir se volverá más desordenado, hasta que alcance la mínima energía en todos los puntos, o lo que es lo mismo, que no pueda estar más desordenado(el de la imagen de al lado es un aficionado, mi habitación es mucho más “entrópica”) siempre y cuando no se añada más energía, vamos, que lo ordenes tú.

Ahora os quiero que veais un experimento:

Ahí podéis ver como colocan algo de tinta en un líquido muy viscoso, lo esparcen dando una vuelta, y cuando le dan la  vuelta hacía el otro lado, ¡la tinta vuelve a su sitio! ¡Demonios! ¡En esta casa se respetan las leyes de la Termodinámica!

Vamos a explicarlo, primero, ¿que han hecho? Han introducido un líquido muy viscoso en un recipiente, y dentro un removedor. Luego han metido un poco de tinta en el líquido, lo han removido con el removedor a palanca, y luego le han dado la vuelta, ¿fácil, no?

Y, ¿dónde está el truco?-preguntas, avispado lector- Pues muy sencillo, a lo que hemos introducido en el líquido A no le ha dado tiempo a dispersarse, ya que su viscosidad es tan alta que necesita más tiempo para dispersarse. Si pudiesemos hacerlo todo a una velocidad altísima, lo podríamos comprobar en el agua, pero como no podemos, os lo explicaré con todo el detalle que pueda.

Si al líquido B no le da tiempo a dispersarse, podemos “romper” las leyes de la Termodinámica, haciendo que vuelva a la gota inicial, si pudiesemos hacerlo(si tienes jarabe de maíz, y algún colorante alimenticio líquido, puedes contruir el recipiente removedor como explican en el vídeo y comprobarlo), ahora, si extendemos el líquido B, y lo dejamos reposar, no nos saldrá el truco, porque ya se habrá dispersado, si al final, la Termodinámica siempre gana 😉

Por si os interesa, aquí os dejo un enlace a la Wikipedia y otro a El Cedazo

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Science saved my soul

Este fantástico vídeo traído a Amazings por Javier Peláez (Irrecductible) y subtitulado por Carolina Jiménez.

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Cristaloterapia: ¿curan los minerales?

Muy interesante y recomendable artículo conjunto de Wis_Alien,  Carlos,  SophieHéctor en que se desmonta la Gemoterapia.

http://www.wisphysics.es/2010/11/cristaloterapia-%C2%BFcuran-los-minerales.

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Exhumación de Tycho Brahe

Lápida de Tycho Brahe, añadida a su tumba en 1901

Hoy en día, con nuestros telescopios de enormes espejos, incluso con satélites que escudriñan los confines del universo visible, nos parece inconcebible que hubiera una época en que la observación del universo sólo se podía llevar a cabo con nuestros propios ojos. Sin embargo, así fue durante la mayor parte de la historia de la humanidad.

Fallecido en misteriosas circunstancias el 24 de octubre de 1601, apenas ocho años antes que Galileo apuntara por primera vez un telescopio al cielo, Tycho Brahe se considera el último gran maestro de la observación astronómica a simple vista.

 

 

Hasta el siglo antepasado, la historia oficialmente aceptada achacaba su muerte a una infección de orina, contraída en un banquete. Según palabras de su discípulo Johannes Kepler, Tycho no quiso cometer la descortesía de abandonar el festejo para cuidar de su salud, lo que empeoró su condición hasta causarle la muerte once días más tarde.

En base a esta historia, durante tres siglos se pensó que Brahe había fallecido debido a una piedra en el riñón. No obstante, como conmemoración del tricentenario sus restos fueron exhumados para realizar una autopsia con los medios más avanzados de principios del siglo XX. No se hallaron evidencias de ningún cálculo renal. Desde entonces, se creyó que la causa de la muerte probablemente había sido un cuadro de uremia.

Retrato de Tycho Brahe, pintado por Eduard Ender

No obstante, el misterio no acabó aquí. Recientemente se han hecho más pruebas a las muestras extraídas durante la autopsia en 1901, y se encontraron altas concentraciones de mercurio, lo que da pie a pensar que el genial astrónomo pudo morir envenenado por dicho metal. Una de las hipótesis es que pudo ir absorbiendo mercurio durante largos años mientras practicaba la alquimia.

Sin embargo, los niveles de mercurio encontrados en las muestras de hace 109 parecen ser demasiado altos para un envenenamiento progresivo, por lo que se maneja seriamente la hipótesis que Brahe fue, de hecho,asesinado.

Una de las teorías propone que pudo ser el mismo Kepler que, enfrentado a su maestro, estaba ansioso por tener acceso a la ingente cantidad de datos que Tycho había recopilado durante toda su vida. Otro sospechoso es el rey de Dinamarca Cristián IV, quien pudo ordenar la muerte del astrónomo como represalia por la relación que Tycho había tenido con su madre.

Culpable o no, lo cierto es Kepler se hizo con los datos astronómicos más precisos que jamás se hayan tomado sin ayuda de instrumentos ópticos. Y los aprovecho para hallar las tres leyes que gobiernan el movimiento planetario, incluyendo el descubrimiento de las órbitas elípticas. A su vez, las leyes de Kepler jugaron un papel vital en el desarrollo de la teoría de la gravitación universal de Newton.

¿Uno de los descubrimientos más importantes de la Astronomía y la Física manchados de sangre? Las muestras tomadas hace un siglo no son concluyentes, así que se tras la insistencia de un equipo de científicos de la Universidad de Aarhus liderados por el profesor de arqueología medieval Jens Vellev, el ayuntamiento de Praga ha autorizado una nueva exhumación de los restos mortales de Tycho Brahe, que se ha llevado a cabo este mismo lunes.

Se espera obtener resultados a lo largo del próximo año. Personalmente, yo deseo de todo corazón que el genial Kepler no estuviera implicado en la muerte de su maestro. Por importante que sea un avance científico, nadie debería matar por él.

Fotos | Dicklyon, Eduard Ender
Via | All Headline News

 

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El poema de 9 minutos

Este poema de Tim Michin, que dura 9 minutos, es una ficticia experiencia(o quizás no, quien sabe) con una invitada a una cena que se declara abiertamente magufa, perdón, como Storm, y que es Sagitario.

El poema en cuestión:

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Feliz cumpleaños Sagan

Hoy 9 de noviembre se cumple el 76 aniversario del nacimiento de nuestro admirado Carl Sagan, nacimiento que se celebra por todo el mundo. aunque no, lo parezca por estos lares

Hoy 76 años después de que este hijo de emigrantes viniera al mundo en Brooklin, la Tierra sigue siendo un lugar que seguimos empeñados en partir en lugar de compartir. De hecho muchos han tirado la toalla, convencidos sin remedio de que somos “una especie de cáncer para el planeta”, pero a mi me sigue conmoviendo el inquebrantable optimismo de Sagan, que a pesar de todo siempre mostró su confianza en la humanidad.

Soñador o profeta, estoy convencido de que el mundo sería un lugar mucho más pobre si él no hubiera venido a inspirarnos a tantos. Así que feliz cumpleaños Carl, de corazón.

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Mentiras sobre los microondas (III)

Hoy se va “ha ver la luz” a ese mito que es el de meter metales en el microondas:
3. Los metales
Finalmente, aunque en este caso con razón, se habla de los problemas de hacer
funcionar un microondas con algún metal dentro. Como digo, hay algo de verdad en
esto, aunque no como la gente lo dice muchas veces, y no por las razones que suponen.
Desde luego, cuando se oye por ahí que introducir metal en un microondas puede hacer
que explote o que pasen cosas espantosas, eso es una mentira descomunal y es muy
fácil ver por qué. Lo que tiene más matices es la idea de que introducir metal en un
microondas puede dañarlo, según cómo suceda. Veamos cada uno de los dos casos.
Decir que introducir metales en un microondas es peligroso es como decir que beber
líquidos es muy peligroso. Bien, depende de qué líquido y en qué circunstancias. Hay
que saber cuándo y qué beber, pero no quedarse en la primera afirmación sin saber la
razón.
En primer lugar – supongamos que, en efecto, cualquier cosa de metal en el interior del
microondas puede provocar una catástrofe. Pero, vamos a ver, ¿de qué demonios
están hechas las paredes del microondas? ¿No deberían romperse o explotar todos
ellos? Además, en muchos de ellos el plato giratorio es de cristal, pero en otros (como
en el mío, por cierto) es de metal. De modo que la afirmación, sin más, es claramente
falsa.
La causa de que el metal sea “especial” dentro de un microondas se debe a dos razones,
y ambas han sido mencionadas de una u otra manera en los apartados anteriores:
La primera peculiaridad de los metales es que reflejan muy bien las ondas
electromagnéticas – por eso las paredes del microondas son de metal. De manera que,
para el microondas, los metales actúan como “espejos”. ¿Qué sucede si, por ejemplo,
metemos un alimento envuelto en papel de aluminio en el microondas? Que las
microondas se reflejarán en el envoltorio y no calentarán la comida. De hecho, lo que
sucede es muy parecido a lo que ocurriría si el microondas estuviera vacío.
¿Es esto perjudicial? Para ti, en absoluto. Para tu microondas es igual de malo que
hacerlo funcionar vacío: al no haber nada que absorba las microondas, éstas vuelven al
magnetrón (el aparato que las crea). Puedes ver dónde está en tu horno porque, si te
fijas, la pared de dentro no es completamente de metal: hay una parte (suele ser
rectangular, aunque a veces no se ve bien) que no está cubierta de metal, que es por
donde entran las microondas en la caja. Si no hay nada que las absorba, vuelven a
entrar por ese agujero en el magnetrón y pueden quemarlo poco a poco. Pero esto no es
un peligro para ti – simplemente algo nada conveniente para la salud de tu horno a
largo plazo. Por que lo hagas una o dos veces, no va a pasar nada.
La segunda peculiaridad de los metales, es que los electrones de su superficie se
mueven libremente por todo el metal, y utilizan la energía que reciben de las ondas (la
que no reflejan directamente) para moverse. Si se hace incidir una onda
electromagnética sobre un palo de metal, por ejemplo, los electrones del palo empezarán
a moverse arriba y abajo por la superficie del palo al ritmo de la onda: eso es lo que es
una antena.
Cuando la onda no es muy intensa, sólo unos pocos electrones se mueven, pero si es
muy intensa lo hacen muchos: en el interior de un microondas, el movimiento de los
electrones por los metales es masivo y muy rápido. ¿Qué consecuencias tiene esto?
Que, si el metal es muy fino (es decir, tiene mucha resistencia) se calienta mucho – tanto
que puede incluso quebrarse. Eso ocurre a veces con las decoraciones metálicas de los
platos (como los dorados en las vajillas finas).
Pero seguro que esto te ha ocurrido: hay cuencos y tazas de cerámica que parecen
calentarse más que lo que contienen cuando los metes en el microondas. A veces
acabas con una taza tan caliente que no puedes tocar, con el café frío dentro de ella. La
razón suele ser que la cerámica de la que están hechos contiene partículas metálicas
(muy a menudo de aluminio) que, al actuar de “miniantenas” con electrones yendo y
viniendo por ellas muy rápido (a un ritmo de 2.400 millones de veces por segundo, la
frecuencia de las microondas) se calientan mucho y no dejan que esa energía entre en
lo que contienen. ¿Peligro? Ninguno, aunque estás calentando la comida de forma poco
eficaz.
Además, cuando estos electrones van arriba y abajo por el metal, si el objeto metálico
tiene puntas, los electrones se acumulan en ellas (no voy a entrar en la razón ahora,
pero un objeto metálico cargado acumula la mayor parte de la carga en las puntas – por
eso los rayos caen en los objetos puntiagudos más a menudo). A veces se acumulan
tantos (se crea una diferencia de potencial tan grande) que se produce una pequeña
descarga de arco eléctrico por el aire hasta otro objeto cercano: una especie de “minirayo”,
aire ionizado. Estas chispas son brillantes y ruidosas, y los fabricantes no
quieren que ocurran porque ponen nerviosos a los usuarios (que llaman a los servicios
de asistencia muy asustados), pero no son peligrosas…salvo en un caso.
Las chispas son eso, chispas: pueden prender fuego si hay algo inflamable en el
microondas, como aceite, papel, o cosas parecidas. De modo que, si vas a meter algo
metálico y puntiagudo en el microondas, cuídate de que no haya dentro nada que
pueda prender fuego o puedes tener un gran problema. Pero éste es el único peligro real
de que un objeto metálico dentro de un microondas pueda causarte un daño. A veces
ha ocurrido con recipientes de cartón con palomitas y algún alambre que ha hecho
prender el cartón.
Si un objeto metálico no es muy fino, ni tiene puntas cercanas a otros objetos, y lo
metemos en agua (de manera que no pueda calentarse sin pasar el calor al agua),
entonces no ocurre absolutamente nada: ni se calienta más de lo normal, ni saltan
chispas, ni se daña el magnetrón…nada en absoluto. Por ejemplo, hay gente que mete
una cuchara metálica en la taza cuando se calienta el té en el microondas para que el
agua no se sobrecaliente (es decir, para que no suba de 100 grados sin hervir), y no
pasa nada malo.
Resumiendo – peligro, lo que se dice peligro, sólo existe si tenemos objetos metálicos
puntiagudos y sustancias inflamables dentro del microondas a la vez y algo prende fuego.
Todo el resto son inconvenientes y posible acortamiento de la vida del aparato, y sólo en
circunstancias concretas. Es decir, que respecto a los metales la moraleja es “menos
lobos, caperucita”. Tampoco es para tanto.

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Los premios Ig Nobel 2010

Ya se ha hecho pública la lista de los premios Ig Nobel 2010, los premios que reconocen cada año desde hace ya veinte aquellas investigaciones que aunque suenan a coña marinera, son reales:

  • Ingeniería: Karina Acevedo-Whitehouse y Agnes Rocha-Gosselin de la Zoological Society de Londres, y Diane Gendron del Instituto Politecnico Nacional, Baja California Sur, México, por perfeccionar un método para recoger mocos de las ballenas mediante un helicóptero de radio control.
  • Medicina: Simon Rietveld de la Universidad de Amsterdam, y Ilja van Beest de la Tilburg University, por descubrir que los síntomas del asma pueden ser tratados con una vuelta en una montaña rusa.
  • Transporte: Toshiyuki Nakagaki, Atsushi Tero, Seiji Takagi, Tetsu Saigusa, Kentaro Ito, Kenji Yumiki, Ryo Kobayashi de Japón, y Dan Bebber, Mark Fricker del Reino Unido, por usar el moho del lodo para determinar las rutas óptimas para tender railes de tren.
  • Física: Lianne Parkin, Sheila Williams, y Patricia Priest de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, por demostrar que la gente se cae menos si en el invierno la gente anda con los calcetines por fuera de los zapatos por caminos congelados.
  • Paz: Richard Stephens, John Atkins, y Andrew Kingston de la Universidad de Keele, Reino Unido, por confirmar que en efecto soltar tacos alivia el dolor.
  • Salud pública: Manuel Barbeito, Charles Mathews, y Larry Taylor de la Oficina de Seguridad y Salud Industrial de Fort Detrick, Maryland, Estados Unidos, por determinar experimentalmente que los microbios tienden a pegarse a los científicos con barba.
  • Economía: Los ejecutivos y directores de Goldman Sachs, AIG, Lehman Brothers, Bear Stearns, Merrill Lynch, y Magnetar por crear y promover nuevas formas de invertir dinero que maximizan las ganancias y minimizan los riesgos para la economía mundial, o al menos para parte de ella.
  • Química: Eric Adams del MIT, Scott Socolofsky de la Universidad A&M de Texas, Stephen Masutani de la Universidad de Hawaii, y British Petroleum, por demostrarnos que estábamos equivocados al creer que el agua y el petróleo no se mezclan.
  • Gestión de empresas: Alessandro Pluchino, Andrea Rapisarda, y Cesare Garofalo de la Universidad de Catania, Italia, por demostrar matemáticamente que las organizaciones serían más eficaces si ascendieran a sus miembros al azar.
  • Biología: Libiao Zhang, Min Tan, Guangjian Zhu, Jianping Ye, Tiyu Hong, Shanyi Zhou, y Shuyi Zhang de China, y Gareth Jones de la Universidad de Bristol, por documentar científicamente la felación en los murciélagos de la fruta.

Como dicen los organizadores, premian aquellos logros que hacen que la gente primero se ría, y luego piense. Los premios quieren celebrar lo unusual, honrar lo imaginativo, y estimular el interés del público en la ciencia, medicina y tecnología.

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Mentiras sobre los microondas (II)

Hoy la segunda parte:

2. Peligros de estar cerca
Otra de las cosas que se oyen a menudo acerca de los microondas es que es peligroso estar cerca de uno cuando está funcionando. Esto también es, dicho de manera absoluta, una falsedad, y está bastante más extendida que las relacionadas con la comida.
Para entender por qué esto no tiene mucho sentido, debemos recordar algunos conceptos sobre las ondas electromagnéticas y los metales. En primer lugar, los metales reflejan muy bien las ondas electromagnéticas, como puedes comprobar al mirarte al espejo. La razón es que, al recibir la onda, los electrones de la superficie del metal utilizan la energía recibida para moverse por dicha superficie y la onda no llega a penetrar en el interior del metal. Los metales son opacos por la misma razón las ondas electromagnéticas no los atraviesan, sino que mueven los electrones por su superficie y “rebotan”, es decir, se reflejan. De manera que, como el microondas es una caja de metal, las microondas se reflejan en las paredes y no pueden salir. Por lo tanto, no pueden alcanzarte y dañarte en absoluto.
Ahora bien, supongamos que algo va mal y las microondas salen del horno – ¿qué te pasaría entonces? Bien, la respuesta depende de a qué distancia te encuentras y durante cuánto tiempo ocurre, pero (salvo que tengas un marcapasos, en cuyo caso es muy peligroso porque pueden interferir con su funcionamiento y pararlo) las microondas hacen básicamente una cosa: calentar. El peligro que tienen es que te produzcan quemaduras, y lo harían bastante rápido –fíjate a qué velocidad cocinan los alimentos— , aunque por supuesto notarías el calor y podrías apartarte o apagar el aparato.
¿Por qué digo esto? Porque mucha gente piensa que, si el microondas deja salir parte de las microondas, puede que poco a poco te vaya produciendo un cáncer, y cosas de ese estilo. Esto no tiene ninguna base científica: las microondas calientan las cosas. Punto.
Para producirte un cáncer, las ondas tienen que ser capaces de alterar la secuencia de ADN en el núcleo de tus células, y para eso hace falta mucha energía – radiación ultravioleta o más energética. Las microondas pueden dañarte quemándote si tienen suficiente intensidad, pero no producirte un cáncer.
En resumen – si tu microondas no tiene agujeros en la estructura ni la puerta está muy desencajada, no existe ningún peligro en estar cerca de él cuando funciona. E incluso en el caso de que dejase salir microondas, no es radiación ionizante, de modo que no puede causarte un cáncer, sino quemarte (o parar tu marcapasos).
“Pero el microondas no es una caja – en la puerta hay un cristal a través del
cual puedes ver el interior por unos agujeritos. Si puedes ver el interior, las
microondas pueden salir por los agujeritos y dañarte.”
Pues no. La razón de que esto no pase tiene que ver con otra propiedad de las ondas (no sólo de las electromagnéticas sino de todas las ondas): una onda no puede atravesar bien un agujero que sea mucho menor que su longitud de onda. Si el agujero es algo más pequeño que la longitud de onda, la onda consigue atravesarlo pero le pasan cosas raras (se difracta), pero si el agujero es mucho más pequeño, entonces no pasa al otro lado (o lo hace con una intensidad despreciable).
Puedes pensarlo así: si el agujero es mucho más pequeño que la longitud de onda, la onda “no cabe” por él.
Las ondas que emite un microondas tienen una longitud de onda de unos 12
centímetros, más o menos del tamaño de tu mano. Pero los agujeritos de la malla de metal de la puerta del microondas (fíjate en ellos) tienen alrededor de 1 mm de diámetro: 120 veces más pequeños. Por lo tanto, las microondas no pueden pasar por los agujeritos de la puerta, ni por las rendijas de la puerta, ni nada parecido. Si tuvieras un señor agujero de 5 cm en el microondas, o la puerta no cerrase bien y dejase una rendija de 8 cm de ancho – entonces tendrías un problema. Pero tiene que ser un pedazo de agujero o rendija, y te aseguro que no te pasaría desapercibido.
“Pero, entonces, ¿por qué podemos ver el interior? ¿No es la luz simplemente otra onda electromagnética? ¿Cómo puede salir?”
La longitud de onda de la luz visible es más o menos cien veces mayor que el tamaño de un átomo. Los agujeros de 1 mm son miles de veces más grandes que esa longitud de onda, de modo que la luz pasa sin ningún problema a través de ellos: por eso están ahí, porque son suficientemente grandes para que veas a través de ellos el interior, pero suficientemente pequeños para que las microondas no puedan salir del aparato. Está bien pensado, ¿no?
“Pero si escuchas la radio cerca del microondas cuando está funcionando,
notas interferencias y un ruido raro. ¿No demuestra eso que está emitiendo
“algo”?”
En efecto, está emitiendo “algo”, pero no son microondas. La frecuencia de las microondas del horno es de unos 2.4 GHz, mucho más alta que la que puede recibir la radio (las ondas de radio tienen aún menos energía por fotón que las microondas). Si recibes interferencias cuando el microondas está funcionando, prueba a encender el aspirador y verás que también ocurre lo mismo (y el aspirador no tiene nada que ver con las microondas). Esto ocurre con casi todos los aparatos eléctricos que tienen algún tipo de motor (como el que mueve el plato giratorio del microondas).
Y antes de que lo preguntes, no existe ningún estudio científico que demuestre ningún peligro por parte de las radioondas emitidas por los microondas. Su intensidad y su baja frecuencia hacen que no supongan ningún peligro para nosotros – una vez más, salvo que utilices marcapasos, pero entonces hay bastantes cosas con las que deberías tener cuidado.

Mañana tratare el tema de los metales dentro de los microondas.

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